TOLEDO, “DUELO” EN EL MAM.

TOLEDO, “DUELO” EN EL MAM.

A 35 años de su retrospectiva en el Museo de Arte Moderno, Francisco Toledo (Juchitán, 1940) presenta en la exposición Toledo “Duelo”, que reúnen 95 piezas con las cualidades de color, textura, materiales e imágenes con las que se identifican su trabajo.

En esta muestra evoca el acontecer cíclico de la creación en un registro trágico que, al celebrar la vida en medio de la muerte, alienta la esperanza. Creador de su tiempo, el autor se inspira para esta serie en la violencia que vive actualmente nuestro mundo contemporáneo.

Esta serie de cerámicas trabajadas en el Taller Canela, del ceramista Claudio Jerónimo López, fueron construidas desde una poética visual que el artista oaxaqueño y universal, innato en grandilocuencia. Creadas en San Agustín Etla, Oaxaca estas piezas se exhiben en el Museo de Arte Moderno (MAM), de la Ciudad de México desde el jueves 22 de octubre, en Paseo de la Reforma y Gandhi, Bosques de Chapultepec.

Con información: http://www.noticiasnet.mx/ Mezcal de honor Los Amantes.

Luchador social, ambientalista, promotor cultural, coleccionista y filántropo, Francisco Toledo (Juchitán, Oax., 1940) es ante todo un artista de excepción.
Desde los años 1980, Francisco Toledo no se había dedicado de lleno a la cerámica de alta temperatura. El centenar de piezas que presenta el MAM son de factura reciente; el autor las ha trabajado durante 2015 en el Taller Canela del maestro ceramista Claudio Jerónimo López en el Centro de las Artes de San Agustín (CaSa).

Estas obras reúnen las cualidades de color, textura, materiales e imágenes que identifican el trabajo de Toledo y lo elevan a nivel de excelencia. Desde el punto de vista estético, hoy su aportación más expresiva a la cerámica es la paleta de rojos subidos, contrastados con tonos grafitos y ocres, que confieren al conjunto un acento dramático.

Para Francisco Toledo, la expresión artística sirve también para contribuir a la justicia. En fechas relativamente recientes, ha incorporado de modo explícito a su obra temas de actualidad política: la conciencia ecológica, por ejemplo, en la serie de esculturas relativa a la lucha contra el maíz transgénico. Creador de su tiempo, en esta nueva serie se inspira en los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa y en la violencia que padece nuestro mundo contemporáneo.

http://www.museoartemoderno.com/toledo-duelo

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La tradición de Tlacolula que llegó a NY y AL DF

La tradición de Tlacolula que llegó a NY y AL DF

Resulta una epopeya sintetizar 10 mil años de historia de las 200 variedades de agaves que existen y de las cuales 27 están certificadas para producir mezcal. El mundo de esta bebida dada a los dioses y hombres que lo el Tlacuache con el fuego y el tabaco de los demonios.

El agave tiene su origen en las “Cuevas de Guilá Naquitz, Valle de Tlacolula, Oaxaca, sitio arqueológico en donde se encontraron desechos fosilizados de mezcal (tallos con bases de hoja cocidos) escupidos después de ser masticados, fechados en el 9,000 a.C.”, describe Patricia Colunga autora y editora del libro En lo Ancestral hay futuro: del tequila, los agaves y otros mezcales.

Resulta enciclopédico conocer sólo algunas de las 200 etiquetas certificadas por el Consejo Mexicano Regulador del Mezcal que desde 1994 se ha dado a la tarea de regular esta bebida, y que en su primera certificación, la 001, lleve el nombre de la destilería de Tlacolula, desde hace 100 años, la quinta generación de mezcaleros de Los Amantes. Y que, después de 13 años de escribir su nueva historia de cultura agavera y encabezar el boom del mezcal con la apertura de la mezcalería más grande del mundo: Mezcalería Los Amantes, con su cantina, contiene 200 etiquetas de mezcal, apadrinadas con su sello propio de mezcal joven, añejo y reposado.

En la celebérrima esquina que albergó al Hard Rock Café, donde habitó el escenario rockero, ahora la mezcalería Los Amantes vive sus días de futuro recibiendo al nuevo comensal mezcalero joven y adulto contemporáneo, familias, asistentes a los conciertos del Auditorio Nacional.

La mezcalería mayor. No hay mezcales malos sino procesos distintos, acota la mezcalier Yadira Castañeda, voz y musa tanto de Casa Mezcal en Nueva York y Los Amantes en Oaxaca en 2007, una fusión del Café Central de Oaxaca del artista plástico Guillermo Olguín, como desde hace 10 meses de Los Amantes de Lomas de Chapultepec.

Yadira cata y explica en extenso el difícil arte de la producción en la destilería de Tlacolula, de cómo Olguín ideó una empresa donde el respeto a la cultura del mezcal llegará al Nueva York y la Ciudad de México a la altura del ancestral caldo agavero, junto con sus socios Erik Hernández, Ignacio Carballido y Gerardo Rejón.

Maridajes con mezcal. Para disfrutar un mezcal, según nos guía la oriunda oaxaqueña mezcalier debemos hacer corresponder: el fuego en la garganta y la lumbre en los ojos, dejando que el mezcal vierta sus mágicos aromas en boca, almendras, yerbas de campo, guayabas, frutas, vainillas, de la mano del mezcal adecuado para una garganta no experta, 35 grados de alcohol serán suficientes para que vuelva el comensal y no asustarlo, tal vez un mezcal con maderas de roble, añejo o reposado en barrica de burbon.

Una carta que arropa lo mejor de los platillos mexicanos, para la fiesta y el jolgorio, lengua, pato, cecina, tasajo, marlín al pastor, cochinita, conejo y venado; sopesitos, toritos, quesadillas de mercado, costillas bañadas a la cerveza, queso en hoja santa chicharrón de cachete.

Clínica de mezcal. Maridamos con tres mezcales de Los Amantes. Para el joven, con tres destilaciones, Yadira dispuso del siguiente ensamblaje culinario: ceviche de maracuyá, sobre una cama de miel reposa un chile de agua; para el reposado, sopes de chamorro y una tlayuda con su tasajo, quesillo y frijoles con hierba de conejo traídos de Oaxaca, y salsa al molcajete echa por el mesero, la diversidad de ingredientes potencia los sabores del mezcal de manera muy grata, y finalizamos con el añejo fusionando chocolate con un toque de habanero y un rebanada de mango, chocolate con mole y una rodaja de fresa, y chocolate con guayaba.

La decoración de maderas y toques industriales no dejan nada a la imaginería, el mezcal hace lo suyo y el comensal debe aprender y dejarse guiar por los mezcaleros.

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